Antena Radio Primera Emisión
«Seguridad en democracia»
Ernesto López Portillo Vargas, director ejecutivo de Insyde
Conduce: Mario Campos
[Julio 7, 2010, IMER, 1220 AM y 107.8 FM]
Mario Campos: Ernesto, cómo estás, muy buen día.
Ernesto López Portillo Vargas: Mario, gusto en saludarte, cómo te va.
Bien, con interés en saber tu opinión sobre tus temas y también sobre lo que ocurrió ayer
Justamente estoy contextualizando mi opinión de esta semana en el proceso electoral que acabamos de vivir, y lo que yo encuentro, Mario, es un problema de fondo que me parece esencial para entender lo que está pasando y lo que tendríamos que hacer. Vamos a empezar diciendo que hay dos grandes conceptos que yo conozco de democracia: un concepto, que es el más difundido, tiene que ver con que democracia es igual a voto libre y regular, es decir, son democráticos aquellos países que logran que el voto se emita en elecciones libres, equitativas y regulares.
Este concepto de democracia ha entrado en crisis desde hace ya varios años, dado el hecho de que los ciclos electorales no necesariamente generan gobiernos democráticos en su ejercicio, es decir, pueden tener un origen democrático, pero no en su ejercicio, lo que significa que no sea una condición democrática la que conducen a través de su gobierno, y esto tiene que ver con el nivel al cual llegan los gobiernos en hacer efectivo el garantizar los derechos fundamentales para todos.
Ésta es una democracia que se conoce como democracia sustantiva o sustancial, es decir, democracia procedimental sería aquella que tiene que ver con el voto; democracia sustancial sería aquella que tiene que ver con los demás derechos.
En ese sentido, tenemos una muy mala noticia en México, que es el hecho de que las elecciones se suceden una tras otra, y los gobiernos, si bien surgen del voto popular, y en este momento no me meto a los problemas que por lo visto son muchísimos en el proceso electoral, no implica que haya una relación entre ese voto y la calidad de los gobiernos en beneficio de quienes votaron por ellos mismos.
Es decir, por un lado hay elecciones, pero por otro lado, los resultados que los gobiernos dan no están convenciendo a nadie. Esto nos pone frente a paradojas, contradicciones y discusiones diversas. En lo que se refiere específicamente a seguridad pública, Mario, te voy a decir algo que puede ser sorprendente pero que me parece que es evidente. Se cree que el voto por un lado premia y por otro lado censura, premia a los buenos gobiernos y censura a los malos.
Fíjate, Mario, que yo no estoy tan seguro de eso, y lo que te puedo decir es que si revisamos el fenómeno de inseguridad en los últimos 20 años en México, frente a la tendencia del voto, no podemos encontrar en una mirada panorámica general, y esto también lo sé de algunos estudios de doctorado que están trabajando esto, no podemos encontrar una relación entre el voto y la calidad de las políticas de seguridad publica.
No es una variable que parezca que determine el voto del elector
Parece que no. Esto nos pone en un escenario verdaderamente complicado, porque por un lado, los gobiernos prácticamente a lo largo de todo el país, las excepciones quizás serían mínimas, no deciden en su ejercicio generar políticas innovadoras, democráticas, modernas y eficaces de seguridad, y ahí están los resultados en la calle, pero por otro lado, tampoco hay una censura a través del voto.
En mi colaboración de mañana en el periódico El Universal, lo que estoy diciendo es: sí hay alternancia pero no hay seguridad pública. La alternancia política vista desde el tamiz de políticas públicas de seguridad sujetas a rendición de cuentas no ha funcionado.
Los gobiernos cambian, los colores de los gobiernos cambian, y acabamos de tener resultados importantes que nos permiten decir que, en efecto, puede haber un gobierno de un color o de otro, lo cual siempre será celebrado por aquellos que creen en la democracia, claro, pero el problema está en que ese cambio no necesariamente se mira a través de una competencia de gobiernos de calidad que le dé al ciudadano un resultado distinto; a ti, a mí, a cualquier ciudadano de a pie.
En síntesis, para terminar, lo que digo es que no se engañen quienes ocupan el poder publico, no hacer algo distinto frente a la inseguridad equivale a reproducir las dinámicas que empoderan a la propia inseguridad. Repetir políticas, reformas, normativas institucionales, estrategias y acciones que no pasan por el tamiz de la rendición de cuentas, es decir, que no pueden ser justificadas por los recursos aplicados y los resultados conseguidos, en la condición en la que está el país, equivale a meter más leña al fuego.
La inseguridad sí está evolucionando, independientemente de lo que pase con el régimen político. En este sentido, de lo que pase, lo único que puede suceder distinto es que el régimen político genere mecanismos de rendición de cuentas, que en efecto vinculen no solamente el voto, sino el ejercicio completo de los gobiernos en todo el periodo a mecanismos de rendición de cuentas que permitan que sólo las políticas y gobiernos que funcionan permanezcan.
En síntesis, la alternancia está con nosotros, se confirma como una novedad importante en el sistema político mexicano, pero no vino acompañada de políticas publicas.
Ahí está el tema y esta experiencia que tienes en el seguimiento del asunto en materia electoral. Ernesto, te agradezco mucho tu comentario.
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