Gustav Mahler era un fantasma desmoronado, un amante traicionado, la sombra de sí mismo, cuando en el verano de 1910 envió un telegrama urgente a Freud, solicitándole una consulta cuanto antes. Tiempo después, Freud aseguraría que ningún otro compositor ha expresado de modo más conmovedor la lucha entre Eros y la muerte como Mahler, quien a su vez, entre el fallecimiento de sus ocho hermanos y la tristeza de su madre, se lamentaba: «No me gusta tener que escribir estas canciones y que el mundo tenga que oírlas algún día, ¡son tan tristes!».
Ahora, para comenzar la temporada anual de conciertos de la Orquesta Sinfónica de Minería, se ha proyectado un ambicioso programa de verano (nueve semanas) para interpretar la obra íntegra de Gustav Mahler, a 150 años de su natalicio. Carlos Arellano, investigador de la OST, nos recomienda éste, que es el Ciclo Mahler, especialmente en la semana en la que se interpretará la Sinfonía Nº 2 en do menor, Resurrección [julio 15, 17 y 18, 2010].