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Sólo paliativos, en la seguridad México-EU

Última semana de marzo de 2009. En su primera visita a territorio mexicano como Secretaria de Estado, Hilary Clinton reconoció oficialmente la corresponsabilidad de los Estados Unidos en el problema de seguridad que México enfrenta al declarar lo siguiente: «Nuestra insaciable demanda de drogas ilegales impulsa el narcotráfico y nuestra incapacidad de evitar el contrabando de armas a través de la frontera para armar a esos criminales causa la muerte de policías, soldados y civiles». Las reacciones no tardaron en suscitarse: La cancillería mexicana recalcó y ovacionó las palabras de la número dos del gobierno estadounidense; la prensa nacional e internacional exaltaron el cambio de discurso del vecino país del norte; opinólogos y columnistas (lo que Jorge Castañeda suele llamar «comentocracia») comenzaron a especular sobre nuevos vientos de cambio; políticos de ambos países se congratularon y felicitaron mutuamente por una nueva etapa de la relación bilateral y, al final, nada sucedió. [Por Alejandro Espriú]
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