«La nota roja no sirve para nada, no ofrece ningún valor informativo para los ciudadanos. Cuando los medios noticiosos hacen nota roja se centran en los muertos y no explican de qué tamaño es el problema estructural. Se vuelve información descontextualizante e individualizante», explicó Marco Lara Klahr en la presentación de Nota[n] Roja. La vibrante historia de un género y una nueva manera de informar (Debate 2009, Marco Lara Klahr y Francesc Barata), organizada por Insyde, la Fundación Friedrich Ebert y Random House Mondadori [septiembre 8, Casa del Risco, Ciudad de México].
Para el lanzamiento editorial se organizó un debate en el que participaron Ernesto López Portillo Vargas, director ejecutivo de Insyde, Ricardo Rocha, Jürgen Moritz (moderador) y los autores, y al que asistieron más de 240 personas, entre reporteros, investigadores y estudiantes de periodismo.
Durante el debate se discutió el anacronismo del término nota roja, pues consideraron que banaliza y descontextualiza los hechos, además de estigmatizar a ciudadanos e invisibilizar la ineficiencia y corrupción de las instituciones de la seguridad pública y la justicia penal.
Mientras Ricardo Rocha sostenía que no trabajar la nota roja es una cuestión moral, Marco Lara aclaró que «esto va más allá de lo moral, de si debe hacerse o no. Se trata de pensar en un periodismo que apueste por la legalidad y el respeto a los derechos humanos».
«Cuando no hay sensibilidad social ni responsabilidad periodística, cuando las audiencias son adictas a consumir violencia y los medios a lucrar con eso, siempre habrá víctimas, y serán los propios ciudadanos, que verán vulnerados sus derechos humanos hasta en el momento más íntimo, como es el momento de su muerte o de dolor», reflexionó Francesc Barata.
Además, acusaron que históricamente los medios noticiosos y sus periodistas no han contado con sistemas de autoregulación, responsabilización y rendición de cuentas a la ciudadanía. «Es momento ya ―advirtió López Portillo Vargas― de que los periodistas dejen de mirar un poco a los demás y se comiencen a ver a sí mismos».
Al final de la presentación, durante una breve sesión de preguntas, el público mostró especial interés por los derechos humanos que vulneran los periodistas que cubren nota roja, como el derecho a la propia imagen, la presunción de inocencia y a la vida privada.