Insyde acumula ya tres reconocimientos internacionales: el primero estuvo a cargo de la Fundación MacArthur en 2007, el segundo de parte de la Universidad de Pennsylvania en 2008 y, ahora, la Unión de Bancos Suizos y Ashoka, el 29 de septiembre [2011], reconocieron el impacto sostenible de la agenda de nuestro Instituto.
Cada reconocimiento nos enorgullece, enseña y responsabiliza más. En medio de la emergencia social en la que vive México, el significado de este último premio denominado Visionaris es particularmente importante por muchos motivos. Menciono dos; en primer lugar, hasta donde sé, es la primera vez que un grupo de empresarios mexicanos (integrantes del jurado) reconoce públicamente una iniciativa que apoya la reforma policial democrática.
Es un evento de enorme valor, Insyde lleva sus ochos años de vida buscando este momento. En segundo lugar, se trata en estricto sentido del primer donativo recibido en México basado principalmente en el reconocimiento al perfil y quehacer institucional en su conjunto.
En medio de la asfixia en la que nos va colocando la inseguridad y la violencia privada y estructural, damos un nuevo paso sustantivo hacia el cambio y la esperanza justo en uno de los componentes del núcleo de la institucionalidad en crisis: la policía. Y justo una semana después, en el mismo camino, el viernes 7 de octubre [2011] presentamos de manera pública el inicio de la certificación de la Policía Ministerial de la Procuraduría General de Justicia del Estado de Guanajuato. Eventos distintos de enorme trascendencia vinculados por el impulso reformista de la policía y su reconciliación con la sociedad.
Muchas, muchas otras noticias configuran este intenso y productivo 2011 para Insyde. Va una más: este 11 de octubre [2011] el Observatorio de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos de los Migrantes en Tapachula, construido bajo la coordinación de la Oficina de Servicios Técnicos (OST) de nuestro Instituto, da el salto que formaliza su regionalización mediante la firma del convenio de colaboración con la Mesa Nacional para las Migraciones de Guatemala. Así avanza el germen de lo que busca ser un sistema nacional de información sobre las violaciones a los derechos humanos de esa población.
Ernesto López Portillo Vargas