Hay otro Luis Villalobos detrás del prestigiado investigador que estudia acuciosamente a la policía: el pintor. Él dice a Comunidad Insyde que si bien esta vocación la sintió desde pequeño, la economía familiar le impidió estudiar artes plásticas y no fue sino hasta 1995, tras terminar la carrera de Economía, que se inscribió en un taller de pintura.
Por ahora su obra se plasma principalmente a través de dos técnicas: acuarela y scratch, un tipo de grabado, dice Luis, hecho sobre «un cartón blanco al que se le pone una película de tinta china de un milímetro, más o menos, es una capa muy delgada, y con unas cuchillas se va rascando la cubierta hasta formar el dibujo».
Respecto de las que podrían considerarse sus influencias, refiere que entre los pintores que admira destacan Francis Bacon y Francisco Toledo. Sobre los temas recurrentes en su obra, piensa que no hay uno específico, si bien la tercera parte de su obra incluye figuras prehispánicas. Y acerca de un pretendido mensaje a descifrar, responde lacónico: «Pinto para mí, no trato de decir nada».
Enseguida nos introduce en su proceso creativo: «Lo piensas, lo visualizas, lo vas trabajando en la mente y después lo pintas; o encuentro una foto, algo ya gráfico, y la copio».
Luis ha expuesto en casas de cultura y restaurantes, y por ahora lamenta «que uno no pueda vivir de esto, sería fantástico». Pero, bueno, eso llegará.
Luis Villalobos. El respeto al complejo ajeno es la paz (lápiz de color, 60x70 cm, 1998)
Luis Villalobos. Mariposa soñando en ser pez (pastel, 100x70 cm, 1998)
Luis Villalobos. Simio (scratch, 30x20 cm, 2005)