A 20 minutos de Tepoztlán, al otro extremo del Tepozteco, está situado Amatlán de Quetzalcóatl, un paraje microclimático que perfuman oyameles y es considerado por muchos un lugar sagrado porque hace 3 mil años habría nacido aquí Quetzalcóatl.
Domina la vista el cerro de la Ventana, cuya cumbre semeja un tragaluz natural, y es uno de los atractivos turísticos más visitados, con el Telzacualli (cerro de la Puerta) y el Tepexinola (cerro de la Fertilidad). Al noroeste hay un sendero ecoturístico del que destaca el mirador Tlamanco, desde donde se domina el majestuoso paisaje de este pueblo mágico.
Entre las actividades más irresistibles aquí están el baño de temazcal guiado por un chaman, a través de un ritual adosado de purificación y renacimiento desde la madre tierra, y el hospedaje en tipis, tienda de campaña en forma cónica similar a las que usaban los indios de las praderas de América del Norte.
Escucha la crónica que nos ofrece, de viva voz, Héctor Sáenz, salpicada de imprescindibles recomendaciones. [Aquí el podcast]