Valentín Valdés Espinosa (Zócalo de Saltillo), Bladimir Antuna García (El Tiempo de Durango), Norberto Miranda Madrid (Radio Visión), Eliseo Barrón Hernández (La Opinión)… Así, la lista sigue hasta completar 22 periodistas asesinados en México hasta enero de 2010, según documenta el Comité para la Protección de los Periodistas, con sede en Nueva York. Y la violencia contra comunicadores, como nunca antes, se ha disparado en los últimos meses. «Sólo en el primer semestre de 2010, 10 periodistas fueron asesinados, 11 siguen desaparecidos y se cuentan por lo menos 54 casos de violencia contra trabajadores de medios de 19 estados», denuncia «Los queremos vivos», colectivo de periodistas que organizó la marcha del Ángel de la Independencia a la sede de la Secretaría de Gobernación [agosto 7, 2010] para exigir que cese la impunidad.
«Por tu derecho a saber y mi derecho a informar, alto a la impunidad, no más agresiones contra periodistas», «Porque hay silencios que aniquilan, el de la prensa es mortal» y «Le tengo rabia al silencio» fueron algunas de las consignas durante la manifestación, a la que asistieron, entre otros, Ricardo Rocha, Víctor Roura, Ricardo Alemán, Carlos Zúñiga y Miguel Ángel Granados Chapa, entre cientos de periodistas.
De acuerdo con la carta de «Los queremos vivos» dirigida a directivos de medios, organizaciones civiles y autoridades, que se difundió principalmente en redes sociales, esta movilización fue «la expresión y concreción de inquietudes y preocupaciones de reporteros, redactores, editores y trabajadores de los medios de comunicación de todo el país que, sin siglas ni membretes, hemos decidido demandar justicia para las víctimas de agresiones y asesinatos, condiciones de seguridad para ejercer nuestra labor cotidiana y acciones concretas a favor de la libertad de expresión y el derecho a la información».
En dicho documento se precisa que reporteros y camarógrafos son «el eslabón más débil en la industria de la comunicación», pues son a quienes directamente agreden, amenazan, acosan, secuestran o asesinan.
La marcha de la Ciudad de México tuvo réplicas en Baja California, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León, Michoacán, Oaxaca y Chiapas.