La persistencia de la extrema, masiva y crónica problemática de la policía en el país obliga a reconsiderar la propuesta de un programa de asistencia internacional multilateral para impulsar la reforma policial que Ernesto López Portillo Vargas, nuestro director ejecutivo, viene planteando desde 2002.
El objetivo de dicho programa sería «contribuir a conducir la función policial hacia un comportamiento propio del concepto democrático de policía», que cumpla, cuando menos, con cuatro criterios fundamentales: «prioridad operativa a la atención de las necesidades de los ciudadanos», «sujeción a responsabilidad ante la ley», «protección de los derechos humanos» y «desarrollo transparente de sus actividades».
La propuesta fue desarrollada por nuestro director ejecutivo en el capítulo «La asistencia internacional multilateral para la reforma policial en México: Una alternativa experimental», incluido en Los desafíos de la seguridad pública en México [Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, 2002].
Ahí precisa que la policía en México se caracteriza, entre otras cosas, por «la insuficiencia de bases teóricas, empíricas y metodológicas necesarias para transformarla», por lo que se tendría que recurrir a las experiencias internacionales enfocadas en «identificar las bases democráticas de la función policial y las mejores vías para hacerlas realidad».
Advierte además que de no implementarse este tipo de programas «las posibilidades de un cambio estructural en la policía seguirán siendo mínimas». No se trata, añade, de «emular modelos externos de reforma policial», sino de «hacer una interpretación sensible de nuestro contexto» y a partir de eso «formar recursos humanos capaces de diseñar, implementar y evaluar una reforma amplia, integral, sostenida y de impacto estructural».
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