¿Sabías que debido a la desaparición y asesinato -desde 1993- de más de 300 mujeres en Ciudad Juárez, México, se creó, por decreto presidencial el 18 de febrero de 2004, la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia Contra las Mujeres (CONAVIM), «como mecanismo de rendición de cuentas»?
Más aún, ¿tus representantes en el H. Congreso de la Unión te informaron que en los dos principales partidos políticos de México, el promedio de mujeres afiliadas es de 52%, pero solamente 30.6% de ellas tiene un cargo ejecutivo?
Apuesto que no sabías que, en promedio, las mujeres ocupan 18.4% de los escaños en las asambleas nacionales. Si me ganaste la apuesta, espero que contactes lo más pronto posible a tu diputado de preferencia, y le exijas prácticas afirmativas a favor de la equidad de género en México.
Al ritmo que vamos, los directivos del Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer (UNIFEM) estiman que será hasta el año 2047 cuando los países en desarrollo podrán alcanzar la «zona de paridad»; es decir, que ningún sexo posea más de 60% de los escaños en asambleas.
Estamos en pleno siglo XXI, viajando a la luna y haciendo uso de tecnología de punta como los satélites, ¡y 18.4% de los escaños a escala mundial son ocupados por mujeres! ¡Increíble! Solamente en ésta que es mi patria, por cada 10 hombres hay 13 mexicanas. Chicas ¡Están sub-representadas! ¡¿Por qué dejar que las represente un tío?! ¿Qué tanto sabe él de las necesidades de ustedes? Es propio alzar la voz y exigir igualdad de oportunidades.
La sub-representación de mujeres en espacios políticos legítimos afecta directamente su calidad de vida. De hecho, las mujeres constituyen entre 60% y 90% de la mano de obra en la producción agrícola y confección de ropa, y aun así hacen las tareas más pesadas, como lo señala una investigación realizada en países de África Subsahariana, cuyos resultados arrojaron que cada año las mujeres dedican unos 40 mil millones de horas a recoger agua: el equivalente del trabajo de toda la población activa de Francia durante un año.

A propósito del titulo, este artículo no tiene relación con el largometraje de los “charolastras” Gael García Bernal y Diego Luna. El presente artículo trata sobre la rendición de cuentas desde la perspectiva de género, que por cierto es un enfoque novedoso que está utilizando la Organización de las Naciones Unidas (ONU), para evaluar los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM). El ensayo se intitula así, porque pretende primero la empatía del lector ante situaciones como las arriba mencionadas, y segundo procura generar conciencia en favor de la igualdad de oportunidades para mujeres y hombres.
Ahora bien, las preguntas son ¿por qué rendir cuentas a las mujeres en particular? ¿En que se deferencia la rendición de cuentas en general, en comparación con la de perspectiva de género? ¿Qué tiene que informar y ajustar la administración pública, respecto a la atención que ofrece a millones de mexicanas? ¿Por qué las mexicanas quieren que les rindan cuentas?
Podría parecer que las respuestas a dichas preguntas son complicadas, pero no lo son porque se refieren a la calidad de vida de millones de mujeres, cualquiera que sea su nacionalidad. A continuación cito un ejemplo tomado del texto ¿Quién responde a las mujeres?, con la finalidad de contextualizar el por qué es importante asumir la perspectiva de género en la rendición de cuentas.
«La distancia física es un factor de importancia crítica que determina el grado de acceso de las mujeres a los servicios. Por ejemplo, en el caso de las mujeres que dan a luz en Mpwapwa, Tanzanía oriental, el hospital más cercano está a 58 kilómetros de distancia y no se dispone localmente de atención obstétrica de emergencia.
Cuando las mujeres viven cerca de una carretera importante, pueden tomar un autobús o alquilar una bicicleta que cuesta 200 chelines de Tanzanía (US$0.20), pero no todos pueden sufragar ese gasto. Algunas mujeres son transportadas esa larga distancia en camillas o parihuelas. Según un agente de salud, «muchas mujeres no pueden sufragar los gastos del transporte, de modo que venden sus alimentos, toman dinero prestado, recurren a hierbas, o simplemente yacen esperando la muerte».
Hay muchas sociedades rurales donde, al igual que en Mpwapwa, no hay atención obstétrica de emergencia debido a que no hay recursos para costear el equipo, no hay electricidad para que este funcione y no hay un médico que lo use. A menudo se citan «valores culturales» para explicar por qué razón las mujeres y las niñas no acuden a escuelas o clínicas alejadas de sus viviendas. Con frecuencia, la realidad es más prosaica: el gasto de los desplazamientos, el tiempo que insumen, y el temor y la inseguridad que suscitan los viajes, suelen pesar más que las ventajas de utilizar los servicios».
Este doloroso pero real ejemplo hace evidente que la rendición de cuentas con perspectiva de género trae consigo el reconocimiento de las desigualdades, y por lo tanto la procuración de equidad de oportunidades entre géneros.
Para la UNIFEM la rendición de cuentas con perspectiva de género es prioridad en cinco rubros:
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Política |
Servicios |
Merrcados |
Justicia |
Seguridad |
Afirma la UNIFEM: «Con el propósito de mejorar la rendición de cuentas y alcanzar los objetivos de igualdad de género, es necesario introducir simultáneamente reformas institucionales en tres niveles: normativo, de procedimiento y cultural».
Sin lugar a dudas todos los rubros son importantes, pero el que destaca por ser el medio de cambio, o donde las mujeres pueden ser agentes de cambio, es precisamente la política. Hay que recordar que no se puede consolidar un régimen democrático sin reconocer públicamente las problemáticas de género, donde particularmente las mujeres tengan acceso a la labor política/legislativa, con la finalidad última de que ellas mismas atiendan los obstáculos que minan su calidad de vida. En ese sentido, la UNIFEM comprende por rubro político el Poder Legislativo y el Poder Judicial.
«El fomento de la rendición de cuentas política hacia las mujeres, al igual que cualquier otro proyecto de rendición de cuentas, comienza con que las mujeres y sus aliados seleccionen un tema de interés común y se movilicen en torno a éste».
Así pues, una buena práctica de los partidos políticos es el incremento de cuotas para que mujeres asuman escaños en asambleas locales, estatales y nacionales. Pese a la noble causa, es necesario asumir mecanismos que garanticen el acceso de las mujeres a la curul, pues se puede presentar el caso que el pueblo tenga prejuicios, y asocie a las mujeres con la debilidad, o responsabilidades de hogar, y por lo tanto la transición hacía una plena representación democracia se complica y retrasa brutalmente.
Por otra parte, en el rubro del mercado la UNIFEM señala que otra vía para promover la rendición de cuentas con perspectiva de género es exigir que se consideren normas laborales en los acuerdos comerciales bilaterales o regionales, mejor conocidas como cláusulas sociales, pues estas pueden imponer sanciones comerciales positivas mediante mayores aranceles o una franca prohibición de las exportaciones, cuando los estándares laborales aplicados no sean francamente aceptables.
«Los gobiernos son responsables de garantizar un mercado que responda a los intereses del bienestar social y la igualdad de género y deben rendir cuentas en torno al cumplimiento de los estándares nacionales e internacionales laborales y otros estándares del mercado. Ni el activismo de las mujeres por sí mismo, ni la autorregulación de las empresas lograrán esos fines. Para proteger sus compromisos entorno a los derechos humanos de la mujer, los gobiernos deben aplicar estándares de rendición de cuentas sobre las instituciones del mercado».
Cambiando de tema y rubro, el estudio de la UNIFEM registró que a las mujeres les cuesta más dinero, más tiempo y más esfuerzo acceder a los tribunales en comparación con los hombres. La falta de recursos económicos, las obligaciones laborales y en ocasiones las responsabilidades que conlleva la maternidad, imposibilitan a muchas mujeres solicitar justicia en su asunto. En concreto, para las mujeres la justicia es lenta, costosa y dolorosa emocionalmente.
En ese sentido habría que trabajar dos frentes: facilitar los medios para que las mujeres accedan a la justicia, y solicitar el ingreso de más mujeres a los tribunales como una medida equitativa de oportunidades laborales.
«Para llevar la justicia a las mujeres, no basta con cambiar las leyes. Con frecuencia existe una arraigada impunidad de facto para las infracciones a los derechos de la mujer, dentro de un marco de deficiente rendición de cuentas en todas las instituciones del sector público. Por consiguiente, en muchas partes del mundo, la experiencia que las mujeres tienen del sistema judicial probablemente reitera todos los problemas asociados a la deficiente prestación de los servicios, inclusive la corrupción y la falta de acceso, los cuales pueden reducir a una parodia las garantías de jure relativas a la igualdad de derechos».
Finlamente, el último rubro a discutir es el de los servicios. Este es un tema francamente delicado, puesto que afecta directamente la calidad de vida de millones de mujeres en el mundo, y por lo tanto puede ser factor de reproducción de las violencias, en múltiples espacios sociales como el trabajo, el aula, o el hogar.
Según la lectura de los resultados arrojados por el estudio que realizó la UNIFEM, el hombre y la mujer hacen uso distinto de los servicios, y también acceden de forma distinta a ellos. El acceso y disfrute de estos está relacionado con la infraestructura, pero también con el sistema cultural de la sociedad. En concreto, para las mujeres la rendición de cuentas con perspectiva de género se traduce en servicios a los cuales pueden acceder, como la educación, la salud, los medios de comunicación y transporte, la alimentación, y la recreación.
Un ejemplo de buenas prácticas en los servicios educativos en Kenya, Africa es el siguiente:
«En Kenya [sic], a partir del 2003, las estudiantes que quedan embarazadas tienen la oportunidad de solicitar ulteriormente su readmisión en la misma escuela, y también en otra escuela, donde pueden verse libres del estigma frente a sus ex compañeras de aula».
A manera de conclusión, toda sociedad que se dice vivir bajo un régimen democrático realiza frecuentemente prácticas de rendición de cuentas; más aún, aquellas sociedades que procuran la democracia plena incorporan cuotas equitativas de hombres y mujeres en los poderes del Estado.
La rendición de cuentas con perspectiva de género es importante porque comunica a la sociedad las áreas que se deben abordar, para hacer los respectivos ajustes, donde todos —y no únicamente los varones— se beneficien del bien o servicio. Queda claro que el egoísmo no es una característica del enfoque y la metodología de rendición de cuentas con perspectiva de género.
En ese sentido las mexicanas quieren que les rindan cuentas, particularmente de aquellos asuntos que les atañen directamente, como la educación, la salud, el trabajo, la vivienda, la alimentación, el trabajo político y legislativo, y los feminicidios, por mencionar algunos. El paradigma está cambiando, las mexicanas exigen que las autoridades tomen muy en serio
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La rendición de cuentas;
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La perspectiva de género en la anterior
… y tu mamá ¿también quiere calidad de vida?
Varenik Roberto (2005) Accountability. Sistema policial de rendición de cuentas. México, Ad´hoc Ingeniería Cultural, pp. 212