Estuve en Lima dos días en un taller con policías de 15 países. Tengo más de veinte años conversando con la policía dentro y fuera de México y el aprendizaje no para. El viaje a Lima fue muy especial porque me permitió construir un mensaje inspirado en la visión de Insyde sobre la rendición de cuentas policial que provocó interesantísimas reacciones de unos y otros.
Lo primero que destaco es que la mayoría de los policías se aproximó a reconocer el valor de nuestra visión, propuesta y metodología. Lo segundo, es que ese valor se reconoce desde oficiales con experiencias muy diversas y, sobre todo, con estados de maduración institucional también diferentes cual más.
Está claro, la rendición de cuentas policial tiene mucho que aportar en procesos germinales (Jamaica), pero también en procesos avanzados de reforma (Colombia y Chile).
Las conversaciones mostraron, en tercer lugar, que en efecto estamos apelando a una transición institucional, pero también en cierto sentido cultural; nuestro mensaje implica un desafío a la concepción misma de la policía, de cara a su relación con la comunidad a la que sirve o debe servir. Pero el desafío es aceptado al menos en el discurso y en lo general desde la mirada policial.
El caso de Carabineros de Chile fue muy elocuente cuando, por un lado, sus representantes me confirmaron fortalezas institucionales notables y, por el otro, falencias de calado mayor en materia de escrutinio ciudadano, por ejemplo, sobre los procesos disciplinarios internos.
En cuarto lugar, les comento que ante el auditorio en pleno impactó sobremanera el balance de Insyde al cuestionar a la policía y también ver por ella en clave de respeto a los derechos humanos de sus propios representantes.
Termino: nunca dejará de sorprenderme el desdoblamiento de los códigos que regulan el mundo policial. En el fondo, el basamento formal constitucional de derechos coexiste aquí y allá con instituciones policiales siempre de manera tensa y conflictiva, pero los regímenes construyen sofisticados formatos que invisibilizan tal fenómeno. Aparte: por cierto, gran festejo el de los 8 años (severo, es el calificativo correcto).
Ernesto López Portillo Vargas