El 12 de mayo [2011] estuve en el Palacio Legislativo de San Lázaro para participar en el Foro Nacional en Materia de Acceso a la Justicia para las Mujeres. Tenía muchas expectativas y, por supuesto, hambre de aportar mi granito de arena al debate público como la mujer joven y profesionista que soy.
El Foro estuvo integrado por cuatro mesas de trabajo, pero sólo se nos permitió participar en una, así que después de una rápida valoración decidí integrarme a la de «Derechos de las mujeres victimas de un delito», presidida por la diputada federal Alma Carolina Viggiano Austria. En algún momento pensé escaparme a la de «Reformas procesales penales», donde estuvo Samuel González Ruiz, pero me fue imposible dado el agitado debate que había en la mía.
Y no era para menos: en poco más de tres horas debatimos las seis ponencias que escuchamos, entre ellas una de Isabel Miranda de Wallace, que para no perder la costumbre sugirió medidas cercanas al derecho exacerbadamente punitivo, basándose en experiencias de vida.
La idea de participar en una mesa de trabajo de un Foro es escuchar todos los puntos de vista y discutir en el momento la iniciativa de reforma para llegar a un consenso social que legitime la norma jurídica. Sin embargo, pocos leyeron el material básico y aún menos llevaron un pliego explícito de reformulación de los artículos; y es que éste último punto me queda claro que corresponde hacerlo en conjunto, no individualmente, por eso estamos en un Foro.
Viggiano Austria tenia otra idea; ella quería que lleváramos un formato de propuesta concreta. Inmediatamente me pregunté cuál era el objetivo de la mesa de trabajo. Pese a lo delicado del tema, nuevamente parecía que las leyes se hacen sin tener en cuenta a la sociedad y que, como dirían por ahí, «nuestros representantes se mandan solos». Mientras mis tripas se retorcían, mis expectativas se desmoronaban y no sabía si reír o llorar.
En fin, el debate fue agitado pese a que desde el otro lado se escucharon las mismas cuatro voces. El salón estaba a reventar y nadie más quiso participar, no sé si fue porque realmente no tenían nada que decir o simplemente se cohibieron. Yo decidí tomar el micrófono en varias ocasiones, había leído el material básico y quería tocar ciertos puntos, así que hice dos tipos de sugerencias: una técnica y otra general.
La sugerencia técnica no la abordo aquí porque quizá aburriría al lector, pero sí la general:
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Hacer de esta «armonización legislativa» una ley humana y calida para las mujeres
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Incorporar la perspectiva cultural y regional (¡Increíble que no tomen en cuenta factores socio-antropológicos!)
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Trabajar sin presión de tiempo la iniciativa para evitar lagunas
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Tomar en consideración las reformas del sistema de justicia penal y de derechos humanos
Se agotó el tiempo y el secretario leyó las conclusiones. Pensé que retomaría cada punto expuesto de forma literal, pues en realidad no eran muchos, aunque sí de distintos tenores y sobre todo de gran valía para el debate. Vaya ingenuidad.
Para mi sorpresa, el secretario agrupó e interpretó subjetivamente las aportaciones hechas durante tres horas de trabajo por mujeres que trabajan en universidades, la sociedad civil, el gobierno o incluso por aquellas que han sido violentadas física, económica e institucionalmente. Todo el trabajo se resumió en 13 propuestas que pudieron haber sido muchas más.
¿Cuáles fueron las consecuencias de esto? Pues que nuevamente caímos en la ambigüedad conceptual, la retórica, la deshumanización jurídica, la exacerbación del derecho punitivo y la exclusión. Dado que las conclusiones no fueron redactadas literalmente, aún no comprendo cuál fue el cambio. ¿La forma? La idea también es cambiar —de forma práctica y humana— el fondo.
Se reconoce y agradece el esfuerzo que están haciendo las diputadas federales en esta materia, pero la dinámica de trabajo evidentemente no está funcionando. No nos están escuchando. Nos están interpretando desde su óptica, no la nuestra, no la de las mujeres.
No obstante, me mantengo optimista y les doy una buena noticia: el debate estará abierto a través del Website de la Cámara hasta el 20 de mayo [2011], así es que ¡a mandar nuestras aportaciones! Dejemos en claro que no queremos caer en la retórica jurídica.