
Quien piense que The Social Network es una película sobre Facebook, o no la ha visto o la entendió mal.
Cuando supe que David Fincher, uno de mis directores favoritos, preparaba una película sobre Mark Zuckerberg, creador de Facebook y uno de los personajes más enigmáticos del siglo, me llené de prejuicios. Buenos prejuicios, quiero decir. Esperaba lo mejor del director de la genial El club de la pelea.
Después supe más detalles; por ejemplo, que la música estaría a cargo de Trent Reznor y que el guión lo adaptaría Aaron Sorkin. «Garantía de obra maestra», pensé.
Porque más allá de la trama, técnicamente es una película casi perfecta en términos de rodaje, musicalización y montaje, y la edición es magistral.
Con todo, algunos días después del estreno me encontré con críticas contra la película. Que si era lenta, que si era frívola, que si era banalizar un fenómeno comunicacional, que si Facebook era más que adolescentes dolidos…
Y llegué a una conclusión extraña que aquí les comparto: The Social Network es un golpe al ego de una generación. No es una película sobre una red social, sino sobre la soledad. «Facebook es la soledad acompañados, masturbación de relación social, miles de amigos imaginarios», dice en algún momento el protagonista.
Les recomiendo conseguir la película y verla. Es súmamente entretenida y podrán sacar sus propias conclusiones. Es cierto que Facebook es hoy uno de los mayores fenómenos de la comunicación mundial, pero en The Social Network, me parece, está el alma de todo eso.