Convocadas por el poeta y periodista Javier Sicilia como una de las acciones ciudadanas en protesta por el asesinato de su hijo Juan Francisco, miles de personas salieron a las calles al grito de «¡Estamos hasta la madre de ustedes, políticos y criminales!» [abril 6, 2011], en 37 ciudades del país y cuatro del mundo.
En la Web, sin embargo, no todo era unanimidad. Uno de los mensajes más retuiteados, por ejemplo, decía «Si hubiera sido un Pérez o un Sánchez, en lugar de un Sicilia, un Wallace o un Martí, nadie hubiera marchado por nadie».
El recuento
La madrugada del 28 de marzo [2011], según la Procuraduría General de Justicia de Morelos, fue encontrado en Temixco [Morelos] sin vida Juan Francisco, de 24 años e hijo de Sicilia, con otros seis jóvenes también torturados y asesinados.
De inmediato organizaciones civiles morelenses exigieron al gobierno estatal «resultados consistentes» para aclarar estos y otros asesinatos, que en la entidad suman ya 450 de enero de 2010 a la fecha.
Sicilia escribió una carta titulada «¡Estamos hasta la madre! Carta abierta a políticos y criminales», que el semanario Proceso publicó en portada [abril 3].
El escritor apuntó: «¡Estamos hasta la madre!, porque la corrupción de las instituciones judiciales genera la complicidad con el crimen, y porque, en medio del fracaso del Estado, cada ciudadano ha sido reducido a un ser que puede ser violentado, secuestrado, vejado y asesinado impunemente». Y convocó a movilizaciones en todo el país para el 6 de abril.
Antes de las manifestaciones, la mañana de ese día el presidente Felipe Calderón recibió al poeta en Los Pinos, y, según el relato de Sicilia, «el presidente reconoció que se ha equivocado, pero lamentablemente dijo que no va a cambiar, porque para él, ésta es la forma de enfrentar al crimen organizado».
Por la tarde, en Cuernavaca y la Ciudad de México marcharon más de 35 mil personas. En la concentración en la capital morelense Sicilia dijo que «este movimiento no es mío, sino de la gente, porque o replanteamos esto o nos va a llevar la chingada. No es un pleito con Calderón, sino contra toda la clase política, porque son unos dementes».
Al terminar la marcha, Sicilia instaló un plantón en el Zócalo de esa ciudad «como ofrenda luctuosa», aunque Isabel Miranda de Wallace, presidenta de Alto al Secuestro, lo exhortó a «no efectuar el plantón», pues «si el Estado no ha sido capaz de garantizar el libre tránsito de los mexicanos, tampoco puede garantizar que a usted no lo traten de callar».
Hubo manifestaciones en otras 35 ciudades del país y en Nueva York, Buenos Aires, Barcelona y París. En Saltillo [Coahuila], por ejemplo, el obispo Raúl Vera López se sumó a la manifestación con una pancarta donde se leía, «No más política letal, queremos políticos con salud mental».
Por otra parte, ante la falta de resultados para encontrar a los asesinos del hijo de Sicilia, el 10 de abril fue cesado Gastón Menchaca Arias como secretario de Seguridad Pública de Morelos, medida que aquél calificó de «puro maquillaje», pues «el problema es la corrupción y las complicidades que hay allá adentro, en el sistema».
En su artículo «Sicilia, Martí y los nuevos liderazgos» [El Universal, abril 11, 2011], Jorge Zepeda Patterson escribió que «casos como los de Sicilia, Martí o Wallace constituyen disparadores del hartazgo y la exasperación, y aunque podría pensarse que las reacciones en cada una de estas coyunturas fueron simplemente fumarolas efímeras que se diluyeron sin rastro, no es así».
Todos son «pequeños avances, pero importantes, para quitarle al Estado el derecho a decidir unilateralmente la relación entre policías, ciudadanía y delincuencia», añadió.
Zepeda Patterson concluía que si bien «los padecimientos de Sicilia, Martí o Wallace no son diferentes de lo que cotidianamente sufre gran cantidad de ciudadanos, las circunstancias los han hecho protagonistas».
En cambio, uno de los post más compartidos en las redes sociales decía, «Si tienes lana o eres importante, organizas tu marcha; si no, espera tu turno en el MP para levantar tu denuncia».