
Un número frío, indiferenciado, suma a los caídos por la llamada «guerra contra el narcotráfico», la Estrategia Nacional de Seguridad encabezada por el gobierno mexicano, pero en la periferia de la contabilidad oficial, se esconden las historias de cientos de niños, mujeres y hombres, nuevos huérfanos (de padres y autoridades), viudas, familias en la indigencia, personas desaparecidas, pueblos exiliados por el miedo o que lidian con sus pesadillas, así como jóvenes que no tienen más opciones que engrosar las filas del crimen organizado o campesinos convertidos por hambre en productores de cultivos ilegales, entre otras expresiones anónimas del llamado «daño colateral».
Las historias relatadas en Fuego cruzado hablan de las sombras del mayor conflicto armado de los años recientes en México: por un lado, las penumbras de la desinformación (más allá de las muertes contabilizadas), y por otro, el ocultamiento de las propias víctimas debido al estigma que las convierte en sospechosas de su desgracia.
Los damnificados de esta guerra suman ya en cientos de miles, dispersos en pueblos perdidos o habitando en las grandes ciudades: muchos de ellos son victimas azarosas de los grupos delictivos, otros tantos, de las fuerzas que pretenden sofocar la violencia con más violencia.
En Fuego cruzado las sombras de una guerra se materializan en personas tangibles, para quienes compartir sus historias sea quizás una de las pocas formas de empezar a sanar la enorme herida que este enfrentamiento le causa todos los días a una sociedad exhausta de la violencia.
* Periodista mexicana. Es coautora de los libros Migraciones vemos… infancias no sabemos y La guerra por Juárez. Dos veces finalista del Premio de Periodismo Narrativo de la FNPI y Cemex. En 2008 fue mencionada por el suplemento Babelia, del periódico El País, como integrante de la nueva generación de cronistas latinoamericanos. Fuego cruzado fue publicado por editorial Grijalbo.