Si eres activista y quieres «colgar» tus ideas en «la gran nube virtual», prepárate para que el mundo conozca tu causa. Pero antes que nada, olvídate de Facebook y Twitter. Tampoco corras a crear una página virtual ni te obsesiones con tener miles de seguidores. Comienza por apropiarte del concepto info-activismo.
Éste se refiere a «tener acceso a la tecnología siendo capaces de diseminar información que se transforme en acción de una forma democrática y participativa», y lo impulsa el Proyecto 10 Tácticas, del Tactical Technology Collective —iniciativa ciudadana global.
Con fines de diseminación, dicho proyecto realizó un documental con 35 historias de info-activismo en 24 países, narradas por los propios activistas y entre las cuales destacan un blog en Sudáfrica que contribuyó a la liberación de un hombre encarcelado injustamente, un karaoke a través de Youtube para crear conciencia sobre las trabajadoras sexuales en Camboya y un sistema de reportes ciudadanos vía SMS sobre la violencia en Madagascar.
También creó una colección de tarjetas con esas mismas historias al detalle, así como consejos para implementar estrategias para tu causa.
Pero el «verdadero secreto», según Tanya Notley, directora del proyecto, es la capacidad creativa de cada activista, pues «el video y las tarjetas proveen la información guía, pero cada organización civil le agrega ingenio de acuerdo a sus necesidades y contexto».
Entre las directrices del info-activismo se cuentan, de acuerdo con esta visión, desarrollar la capacidad de movilizar ciudadanos, el enfoque en historias personales, añadir humor a las campañas e interactuar con otras organizaciones.