¿Cómo es que un joven dibujante pequeñoburgués de la Italia del norte se convierte en uno de los emblemas cinematográficos de la historia? Cuando uno se sumerge en la biografía de Federico Fellini pareciera que todo hubiera sucedido como una serie de hechos fortuitos, una vida predestinada a salir bien desde el invierno de 1920 en que vino a nacer.
Pero no, Fellini no era un afortunado. Era un visionario.
Para tener una idea general del cine de Fellini puede pensarse en la Dolce vita y Amarcord, pues la primera es una obra que rompe con toda estructura narrativa conocida y aceptada en el cine italiano de la época (provocando un gran escándalo sobre todo entre la jerarquía católica), y la segunda, un regreso a los orígenes, colocando a Rimini –la ciudad natal del director– y sus habitantes, como personajes centrales de una película discontinua pero llena de una enorme inspiración creativa que el espectador puede reconocer y sentir con facilidad.
Veinte largometrajes y tres cortos –desde El sheik blanco hasta La voz de la luna, la primera y última de sus obras, respectivamente– componen la obra de Fellini que, además de darle un enorme prestigio internacional, le valieron cuatro Oscar.
Fellini comenzó como dibujante (de hecho, llegó a fundar el taller de caricatura «Febo») pero la vida y su «avidez creativa» lo llevaron de su ciudad natal a Roma, donde comenzó a hacer guiones radiofónicos y a colaborar con cineastas reconocidos, como Roberto Rosselini, con quien escribió el guión de la obra maestra Roma, ciudad abierta.
En 1952, a los 32 años, dirigió su primera película (El sheik blanco), arrancando de lleno en una carrera que no se detendría sino hasta su muerte, en 1993. Luces de variedad, Los inútiles, La strada, Alma sin conciencia, Las noches de Cabiria, Ocho y medio, Julieta de los espíritus, Satiricón, Los payasos, Roma, Casanova, Ensayo de orquesta, La ciudad de las mujeres, Y la nave va, Ginger y Fred, Entrevista, La voz de la luna y Amarcord, son algunas de sus películas, las cuales, con mayor o menor calidad, conforman una obra cinematográfica de difícil paragón tanto entre los directores italianos como de otras nacionalidades.
Durante diciembre [2010] el público cinéfilo mexicano tuvo el enorme privilegio de disfrutar de Tutto Fellini, un ciclo de proyecciones de toda su obra en 35 mm, gracias a un esfuerzo conjunto de la Cineteca Nacional, el Instituto Italiano de Cultura y Cinecittà Luce (sociedad que funciona como brazo operativo del Ministerio por los Bienes y las Actividades Culturales de Italia) y Canal 22.
Ha sido una experiencia única: ver todo Fellini en la sala de un cine, en su formato original, en México. Y, aunque hasta ahora no han anunciado si publicarán algún producto o colección relacionados con el ciclo, el Portal de la Cineteca ofrece la reseña, ficha técnica y tráiler de las 20 películas. Es una maravillosa oportunidad para revisarlas y animarse a armar una colección propia en DVD, pues las películas pueden conseguirse fácilmente en algunas librerías de la ciudad.